¿Quién iba a decirme que te irías y no volverías? Te echo tanto de menos, Dani. Y lo peor es que no hay manera de hacerte volver. Aún así estás en mi y en todos los que te quisimos.
No todos los días se conoce a alguien tan alegre, tan divertido, tan comprensivo y tan buen amigo. No había nada como pasarse las noches hablando contigo, de tus futuros sueños o de los míos, de nuestras coñas, de nuestros piques. Tus últimas palabras para mi están grabadas a fuego en mi. Nunca te olvidaré.
Todos los días vivo con el dolor de que ya no estés. Más de lo que debería ser quizás. Estás conmigo incluso no estando.
Algún día el dolor pasará, sólo tengo miedo a olvidarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario