Y así, en un segundo, en una mirada no correspondida, en el color de un gorro, la muralla que habías construido para guardar los sentimientos durante estos meses se derrumba, tan fácil que parece una torre de cartas. En ese momento los sentimientos fluyen y fluyen sin control.
Se ha encargado de responder cada pregunta sin respuesta durante meses.
Soy pésima tratando de engañarme a mi misma, tratando de hacerme creer que no me importa.
Soy una mentirosa, de las peores, me miento a mi misma cuando no debería hacerlo.
He notado tu ausencia como si no tuviera pulmones. Te he echado de menos, muchisimo.
sábado, 12 de febrero de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario